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LA SALUD MENTAL Y EMOCIONAL DE MI FAMILIA COMIENZA CONMIGO


Desde que me convertí en mamá, mi mente ha estado saturada de pensamientos de todo tipo. Los temores muchas veces protagonizan el caos que se forma en mi cabeza y no se quedan allí, sino que bajan al corazón llenándome de una incertidumbre desagradable, que normalmente se desencadena en una serie de emociones negativas como ansiedad y angustia, por solo mencionar las más frecuentes.


Con el tiempo he aprendido poco a poco a controlar ese caos. Una batalla que he tenido que pelear yo misma, a solas, porque nadie más es responsable de lo que pasa dentro de mí y del poder que le doy a las circunstancias, pensamientos y preocupaciones al dejarlos invadir espacios indebidos en mi mente.


Fotógrafa: Juli Williams

Cuando me encuentro frente a este escenario caótico en mi cabeza, tengo dos opciones. La primera es la que mi naturaleza tiende a seguir en piloto automático. Continúo pensando en lo que me preocupa acerca de mis hijos, el futuro incierto, los riesgos, los miedos a lo que pueda salir mal y permito que la espiral de pensamientos negativos me llegue al corazón, infectando mis emociones, manteniéndome despierta en la noche y cargada de preocupaciones y estrés durante el día.


La segunda opción es la que me gusta, la que todos queremos, la que reconocemos que es la mejor. La más lógica y hasta obvia. Pero la más difícil.


Tomo control antes de que se forme el caos y decido cambiar el rumbo hacia el que se dirigían mis pensamientos, llevando mi corazón al destino en el que quiero estar: paz, alegría y bienestar. Esto es justamente lo que quiero para mi familia. Si lo siento y lo vivo, lo voy a reflejar en mis palabras, actitudes y acciones y voy a influir en la atmósfera de mi hogar, en el día a día de las personas a quienes más amo. Voy a convertirme en un oasis, en la fuente de fortaleza y orientación que mis hijos necesitan para aprender a tener la misma asertividad y control de sus pensamientos, de sus emociones, de sus vidas.

La pregunta es ¿cómo? En mi tiempo personal con Dios, leyendo la Biblia y buscando dirección para mi día y mi vida en general, me crucé con una porción muy linda de las Escrituras, que quiero compartir con ustedes. Es un fragmento que se encuentra en Salmos 16, con el que puedo mostrarles cómo peleo la batalla de mis pensamientos y recobro el control de mis emociones, de mi vida. Partiendo de la base de que la Biblia es la palabra de Dios, y es necesario tener fe para creer todo lo que se encuentra en este libro, les comparto la base de mi salud mental, mi fortaleza e inteligencia emocional:


“Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio… Ante ti declaro: Tú eres mi Señor, lejos de ti, no tengo nada bueno” Salmos 16:1-2


Todo comienza reconociendo quién es Dios y buscando en El refugio en medio de nuestras tormentas. Resguardo para protegernos del peligro de los fuertes vientos y lluvias que nuestra propia mente genera como resultado de problemas, preocupaciones, situaciones o temores en general.


“Tú eres mi porción y mi copa, eres tú quien ha afirmado mi suerte” Salmos 16:5


Declarando con nuestras palabras que El tiene nuestro futuro en sus manos (la traducción al portugués dice que “El garantiza nuestro futuro”) reemplazamos pensamientos de incertidumbre y angustia en medio de la espera y/o el temor, con pensamientos de confianza, creyendo y afirmando que Dios tiene el control, El sabe lo que pasará y por eso afirma nuestra suerte. No queda nada al azar en las manos de la lotería de la vida.


Bendeciré al Señor que me aconseja; aun de noche mi corazón me enseña" Salmos 16:7


A estas alturas, habiendo seguido los pasos anteriores, hemos logrado impedir que los pensamientos negativos y los temores bajen al corazón y hemos neutralizado emociones como la angustia y la desesperanza. El corazón ya no está lleno de ansiedad, sino que de él fluye reflexión, instrucción y emociones que construyen y nos orientan, en vez de mantenernos despiertos en temor y ansiedad.


“Siempre tengo presente al Señor; con El a mi derecha, nada me hará caer. Por eso mi corazón se alegra en lo más íntimo, y mi cuerpo descansa tranquilo" Salmos 16:8-9


Seguimos afirmando verdades que contrarrestan pensamientos negativos. Sustituyendo lo que no debe ocupar espacio en nuestra mente por pensamientos simples, organizados, básicos: el apoyo continuo de Dios, nuestro Creador, “nada me hará caer”. Pensamientos que bajan al corazón y se convierten en alegría y paz, que a su vez permiten que descansemos de noche (en lo íntimo, usualmente se refiere a la noche cuando todos duermen y estamos realmente solos). Ese descanso verdadero que nos permite recargar fuerzas y despertar con energía, en vez de desgano y cansancio.


Me darás a conocer la senda de la vida, la alegría plena de tu presencia, con dicha eterna a tu derecha" Salmos 16: 9-10


Afirmamos nuevamente que lo desconocido, lo que nos da temor, lo incierto, nos será mostrado en el tiempo adecuado, y mientras tanto disfrutamos de alegría plena porque vivimos confiados.


Como padres, es muy importante controlar nuestros pensamientos, limpiar nuestra mente de la confusión y mentiras y llenarla con verdades para cuidar el corazón y aprender a vivir con paz y alegría. Así podremos disfrutar del bienestar que tanto deseamos e influir en el corazón de nuestros hijos.


Con esta base sólida del manejo de la mente y las emociones, prepararemos a nuestros hijos para enfrentar momentos difíciles, llenar sus mentes de estas verdades y cuidar sus corazones. Levantaremos hombres y mujeres emocionalmente inteligentes, espiritualmente fuertes, y por lo tanto, exitosos en todos los ámbitos de sus vidas. La clave está en comenzar por nosotros mismos.

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