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EL VERDADERO AMOR QUE ECHA FUERA EL TEMOR

Quienes somos mamás sabemos que el paquete de la maternidad viene con muchas emociones y sentimientos muy lindos, pero al mismo tiempo trae una dosis de emociones y pensamientos que si dejamos florecer, pueden tornarse abrumadores y negativos. Uno de ellos es el temor, que aunque está basado en circunstancias hipotéticas, en situaciones que no han ocurrido, tiene el poder para oprimir, estresar, entristecer y paralizar.


Hace unas semanas me levanté preocupada y muy ansiosa por mis hijos. Tratando de evitar que mi día comenzara de una manera negativa, hice el esfuerzo consciente de identificar la raíz de esos sentimientos. Me detuve a pensar en situaciones recientes o futuras, decisiones, momentos o acciones que pudieran estar causando el temor que estaba sintiendo y no encontré nada que tuviera sentido. Aún así, este razonamiento no me ayudó a sentirme mejor. Pensé que a lo mejor lo que estaba sintiendo venía de mi instinto de mamá. Una especie de advertencia que no supe descifrar. Y me preocupé más.


Así que me acerqué a Dios y oré por mis hijos. Pero esta vez lo hice de una manera distinta.


Desde el momento en que supe que estábamos esperando nuestro primer bebé, la oración se convirtió en un recurso esencial para neutralizar los temores que nacieron con la maternidad. Foto: Hazel Photographers

En vez de enfocarme en mis propias emociones y pedirle que me ayudara a calmarme (que es lo que casi siempre hago) recordé una verdad que está en la Biblia que transformó mis pensamientos de una manera inesperada y me trajo la paz que tanto necesitaba en ese momento:


"Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza" Jeremías 11:29


Estos planes que Dios tiene para nosotros, me llevaron a pensar en el amor incondicional que Dios siente por cada uno de nosotros, incluyendo nuestros hijos:


"En esto consiste el amor: en que El nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados... En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor" 1 Juan 4:10,18.


Le dije a Dios: "sabes que amo a mis hijos con todo mi ser y que daría mi vida por ellos. Aún así, tu amor por ellos es más grande (aunque me cueste entender que exista un amor más profundo que mi amor de mamá). Eso quiere decir que el más interesado en el bienestar de mis hijos eres tú, porque los amas más de lo que puedo imaginar. Entonces ocúpate de esto que estoy sintiendo. Si se trata de una advertencia, muéstrame qué debo hacer. Te entrego este temor y mi ansiedad y descanso en tu promesa de planes de bienestar, para darle a mis hijos un futuro y una esperanza".


En ese momento, me sentí tremendamente aliviada. La ansiedad pasó. El temor se acabó. Esa semana ocurrió un pequeño incidente relacionado con mis niños, que interpreté como una indicación para tomar algunas decisiones y todo salió bien. Dios respondió mi oración. Me demostró que tiene cuidado de mis hijos y en consecuencia, sin haberlo pedido, se encargó de darme tranquilidad cuando dejé mis preocupaciones en sus manos.


Pero lo que quiero resaltar con esta experiencia, es la importancia de entender que Dios ama a nuestros hijos más que nosotros mismos. Las implicaciones de esta verdad son una herramienta eficaz contra el peso del temor y la ansiedad que la maternidad tiende a colocarnos encima. No hay necesidad de vivir cargando ese peso. No hay necesidad de vivir en una cárcel de sentimientos que nos mantienen en opresión. Las verdades que Dios tiene para ti, las puedes encontrar en su Palabra, la Biblia y tienen el poder para liberarnos de la prisión que construimos con nuestras propias emociones (Juan 8:32).

Lógicamente, el ingrediente fundamental para activar estas verdades y promesas de lo alto en nuestras vidas y en nuestras familias, es la fe. Sin fe para creer que lo que Dios promete es cierto, no es factible utilizar estas palabras en momentos de temor y ansiedad. Solo la fe puede activarlas. Si creemos en la veracidad de su Palabra, las herramientas que podemos utilizar para encontrar paz (comenzando con nosotros mismos) y sembrarla en nuestros hogares (extenderla a toda la familia) son numerosas y fascinantes.


Haz click aquí para leer más acerca de cómo fortalecer la salud mental y emocional, individual y de la familia.

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