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EL SENTIDO DE LA NAVIDAD

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Usualmente asociamos la navidad y las fiestas de fin de año con una época feliz. Hacemos el balance del año y vemos mucho contenido en redes sociales en su mayoría positivo, agradable, lleno de agradecimiento. Para nosotros, las navidades siempre han sido sinónimo de alegría y con nuestros chiquitines, la temporada es aún más divertida porque revivimos la ilusión de las fiestas a través de ellos.


Pero hoy quiero compartir una verdad más profunda acerca del origen de esta celebración. Una palabra de aliento para quienes no tuvieron el mejor de los años. Un pensamiento que traiga un poco de consuelo a los corazones rotos por causa de una pérdida

Hace un año, tres días antes de navidad, recibimos una noticia terrible. El jefe, mentor y amigo de mi esposo perdió a su esposa repentinamente. Una mujer joven, llena de vida. Una mamá y esposa abnegada y con una sonrisa inolvidable.


El impacto de la noticia nos quebrantó el corazón. Ver a nuestro amigo y su hijo pequeño sufrir una pérdida tan devastadora, nos hizo acercarnos a la presencia de Dios, sintiéndonos frágiles, temerosos y humildes en nuestra humanidad corruptible. Recordamos aquel versículo bíblico en Santiago 4:14 que dice "¿qué es nuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece".



Ni siquiera le preguntamos a Dios por qué. Sabemos que no recibiremos una respuesta que tenga sentido, porque estas tragedias simplemente no tienen explicación. Solo le pedimos que abrace con su amor y paz a nuestro amigo, a su hijito y a su familia, en este tiempo tan doloroso y de angustia. Lloramos con ellos y nos pusimos en manos de Dios para que nos use de la manera que El desee para poder ser instrumentos de alivio y apoyo.


Lógicamente re-evaluamos nuestras vidas y recordamos que las navidades no son ni serán sinónimo de fiestas para todos. De hecho en la familia de mi mamá, hemos tenido dos pérdidas muy cercanas en época decembrina, así que sé que no son tiempos fáciles para ella tampoco. En mi amada Venezuela hay hambre y escasez, por lo que sabemos que éste no es el mes más feliz del año para las personas que están sufriendo necesidad.


La familia de mi papá acaba de vivir unos meses desgastases y muy tristes cuidando a mi tío durante el tiempo que estuvo gravemente enfermo. Murió hace 12 días, así que éstos no son tiempo fáciles para mis abuelos, tíos y tías, ni para muchos de ustedes que han pasado por pérdidas, enfermedades, pruebas, soledad, ansiedad y depresión.


El punto es que, tengamos o no tengamos las condiciones y el ánimo para celebrar, es necesario entender que la navidad va mucho más allá de lo que pensamos o entendemos: el nacimiento de nuestro Salvador. Aquel acontecimiento histórico en Belén, representa para la humanidad el cumplimiento de una promesa profética en la que Dios estableció que enviaría a su Hijo para salvar nuestras almas de la muerte espiritual. De una eternidad sin El.

"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz" Isaías 9:6

Dios hecho hombre, nació para caminar con nosotros en la Tierra un tiempo, enseñarnos cara a cara lo que la Palabra de Dios significa y entregarse a los hombres para morir en la cruz. Una muerte absolutamente inmerecida y horrorosa, que implicó un sufrimiento inimaginable, por amor a ti y a mí (Juan 3:16). Era necesario un sacrificio para que Dios pudiera perdonarnos, mirarnos a ti y a mí sin las manchas de nuestros errores y restablecer una comunicación directa con cada uno de nosotros.


Con su muerte y resurrección tú y yo tenemos acceso directo al Padre Celestial, a la salvación eterna, tan solo reconociendo que Jesús es el Hijo del Dios Altísimo, nuestro Redentor. Esa es la verdadera navidad. La conmemoración de ese nacimiento como el primer paso del plan de salvación eterna.


Si tuviste un año difícil o estás pasando por la peor tormenta de tu vida, lógicamente diciembre no es el mes para celebrar, porque hay un tiempo para todo y posiblemente, este sea un tiempo de tristeza y luto para ti.


Pero quiero decirte que estaremos orando por ti, pidiéndole a Dios que traiga consuelo a tu corazón, te abrace y te dé Su paz sobrenatural (Filipenses 4:7). Que puedas elevar tus ojos y contar con El, abrir un diálogo directo (que gracias a su Hijo, podemos tener esa comunicación 1:1!) y recibir un nuevo año con la esperanza de un amanecer, con Su compañía y apoyo en el camino que estés recorriendo.

Oraremos para que el próximo año puedas celebrar la navidad centrado(a) en la verdadera razón, que no depende de circunstancias actuales (Hebreos 13:8), sino de una verdad eterna. Escríbenos con tus pedidos de oración. Es nuestro compromiso llevar al trono de nuestro Padre Celestial aquello que necesitas.


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